"¡Quiero ir a una favela en Bombay!", me dice Kenny, en tono amenazador, . "¡OK OK!" le respondí en reclamo, pues nunca me hubiera negado. Y así, cuando nos embarcamos en un viaje a Bombay me aseguré de incluir el "Slum tour" en la agenda. Ya en sábado a medio día, en el centro de Bombay, nos metemos a una tiendita de electrónicos donde había un teléfono. Ahí pudimos contactar a los "Reality tours", una ONG que se dedica a llevar turistas por a Dharavi, la favela más grande de la ciudad. Quedamos de encontrarnos con el guía ese mismo día a las 5 de la tarde, en una estación de tren que está mucho más al norte de Colaba. Ibamos emocionados, abrazados en el tren, viendo la gente entrar y subir al vagón. Después de 20 minutos, un señor nos indicó para bajar pues el tren pasa muy rápido y no da mucho tiempo para leer los letreros de las estaciones. De hecho, hago un paréntesis para explicar la técnica de salir del vagón. Te posicionas cerca de la salida (sin puerta), y te pegas al lado donde va el tren, es decir, a la derecha. Pues una vez que el tren empieza a llegar a la nueva estación, la gente empieza a saltar en la entrada y si no vas muy pegado a la derecha, te pueden dar un buen golpe.
Llegamos a la estación y vimos a un europeo esperando, así que supimos que no nos habíamos equivocado. Ahi, esperamos con el europeo y otra americana al guía, quien llegó puntual y con prisa. Después de una rápida introducción al tour, empezamos a caminar alejándonos de la estación de tren y con una velocidad que casi períamos al guía de la vista. Llegamos a una calle muy ancha donde dimos vuelta, llena de puestos de comida, frutas y verduras, y todo lo que se denomina "puestos de la economía informal". Pasamos por un cine improvisado, y el guía nos lo señaló rápidamente. Todo era muy rápido que de pronto ya me estaba desanimando pues pensé que el guía tenía mucha prisa y quería acabar el tour rápido. Después entendí por qué.
Llegamos entonces a una parte más tranquila de la favela, donde habían mas casas. Ahí, al fin el guía nos dió la bienvenida y nos explicó que primero ibamos a pasar por esta sección un poco rápido pues ya era tarde, y no quería que nos "agarrara la noche". Nos pidió que por favor no tomáramos fotos, que no nos alejáramos mucho de él, y que a pesar de la dificultad para caminar, la basura, etc., no hiciéramos "caritas de fuchi" porque la gente se podía ofender.
Empezamos a caminar tratando de pisar los cartones que amortiguaban el barro del piso; esquivando los cables de electricidad que casi llegaban a la cabeza; y sobre todo, pasando de largo las miradas curiosas de los moradores de Dharavi. Primero, el guía nos llevó a conocer las industrias de Dharavi. Sí, Dharavi tiene cientos de industrias de papel, cartón, aluminio, plástico, donde la basura de Bombay se recicla y recupera su valor comercial. Con mis propios ojos pudimos ver la realidad de un trabajo a sueldo en las ciudades en desarrollo. (Llevo casi dos años investigando números sobre esto, y ahora puedo ver lo que significan). Al parecer, estas microfábricas son operadas por un solo hombre. Es decir, cada paso de la cadena productiva se hace en una micro-fábrica diferente, las cuales pertenecen también a un distinto dueño. Cada año, Dharavi produce millones de dólares, por estas industrias. Lo realmente impactante es ver pedazos de computadora, botellas de plástico, cajas de cartón, papel aluminio, y todo lo que denominamos "basura" convertido en un producto perfecto, hecho con tan pocos recursos.
Pasamos por el "río" el cual alimenta a la favela. Este olía muy mal pues no hace falta mencionar que esta contaminado. Después nos enteramos que aquí se grabó la parte de Slum Dog Millionaire en donde los niños corren huyendo de los policías. No pude resistir mis risitas de la emoción, por muy cliché que parezca.
Seguimos avanzando y fuimos a una panadería donde nos regalaron unas galletas deliciosas y nos tomaron fotos. Según esto, una de las panaderías que más venden en todo Bombay, y donde el horno nunca descansa pues se trabaja el pan las 24 horas del día. Llegamos a una plaza y nos ofrecieron chai, el cual tomamos con un poco de desconcierto, pero la duda solo duró pocos segundos. Habíamos dejado atrás la zona más pobre del Dharavi. Ahora sí, el guía pudo descansar pues estaba un poco preocupado por nosotros. Ahí, en el corazón de Dharavi, tomando chai, pudimos al fin reflexionar en todo lo que habíamos visto, olido, probado, escuchado y el guía nos contestaba todas nuestras preguntas.
Nos costó trabajo creer que todos los niños de la favela van a la escuela pero por lo menos no vimos ninguno pidiendo dinero. También el guía nos explicó que los dueños de las fábricas de las favelas son millonarios y que ya no viven más ahí, pero que la favela se ha vuelto para ellos el gran negocios de sus vidas. Tal vez por eso es tan difícil cambiar la situación de una ciudad perdida, puesto que por debajo de la superficie, la gente se beneficia de estas condiciones. Tanto la gente que vive ahí, tiene trabajo, una protección al llegar a la ciudad, y una comunidad. Y los dueños de la favela, obvio, continúan haciéndose millonarios. Por otro lado, las condiciones de este lugar son por debajo de los estándares de la dignidad. El agua no es potable, y faltan letrinas; los trabajadores de estas industrias tiene condiciones deplorables en su lugar de trabajo, pues no hay buena luz ni ventilación. Todo esto repercute en su salud.
Nuestro tour culminó en el centro comunitario de la favela donde existe una escuela y a donde esperamos que nuestar aportación con el tour sirva para educar a los niños que en ella habitan. Ahí tienen algunas computadoras y aprenden inglés. La educación fundamental del mundo de hoy, parece ser. Dejamos la favela y nos fuimos a Chowpati beach donde los niños sí piden monedas. Me pregunto si sólo en Dharavi la gente se salva.
Saturday, March 21, 2009
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ReplyDeletehttp://ngm.nationalgeographic.com/2007/05/dharavi-mumbai-slum/jacobson-text
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ReplyDeletehttp://ngm.nationalgeographic.com/2007/05/dharavi-mumbai-slum/jonas-bendiksen-photography